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| Los
actuales campeones serán la selección
más temida del torneo. /AS |
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Para
quienes pensaron hace cuatro años que el triunfo
de Francia en su Mundial fue producto de la casualidad,
o del factor campo, los franceses se homenajearon conquistando
en el año 2000 la Europa de Bélgica y
Holanda. Su juego, sólido como pocas veces se
ha visto, se conjuga con una capacidad creativa y goleadora
que nace de unos futbolistas que parecen creados para
jugar juntos. Desde la portería de Barthez hasta
los goles de Henry, todas las líneas de Francia
se antojan insuperables.
Pero
la verdadera fuerza gala nace de su centro del campo,
sobre todo de la mente de su estrella Zidane. El mejor
jugador del mundo en el año 2000 para la FIFA
se enfrenta a la que podría ser su última
cita mundial desde las filas del Real Madrid. Acompañado
por astros como Vieira, la virtud de Francia es su aparente
invulnerabilidad, construida a base de un fútbol
equilibrado y sin fisuras. Son muchos los aspirantes
a su trono, pero pocos se presentan a su altura.
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