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primera vez en un Mundial, Senegal quiere
ser "la Jamaica de Corea-Japón".
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Senegal
se estrena en un Mundial con la intención de
ser algo más que la típica selección
exótica cuyos aficionados solamente aspiran a
dar colorido a los estadios y ciudades sede. Los africanos
superaron una fase de clasificación sumamente
dura, y desde entonces disponen de suficiente confianza
como para tratar de sorprender en la Copa del Mundo
y, por qué no, meterse en la segunda fase.
El
seleccionador francés Bruno Metsu tiene en su nómina
a un grupo de jugadores mayoritariamente militantes
en conjuntos de la nación gala. Algunos disputan
la liga en Austria, Grecia, Portugal y Suiza. Las estrellas
son El Hadji Diouf, de 21 años, jugador del Lens, y
Khalilou Fadida, jugador del Auxerre. Cuando
Senegal se aseguró el pase, las celebraciones se multiplicaron
y hasta el presidente interrumpió una visita de estado
para volar a casa. Es la grandeza del fútbol.
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