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JUAN RÍOS | 26/08/2007
Una vez más, Fernando Alonso ha errado en decir que conseguir la 'pole' no era determinante para hacerse con el Gran Premio de Turquía, y que el ritmo de cada uno marcaría el devenir en un trazado de gran envergadura como el de Istanbul Park.
La salida de la duodécima prueba del mundial ha tenido de todo. Cautela por delante y garra por detrás. Ferrari vive un duelo fuera, con McLaren, pero también dentro. Felipe Massa ha partido como un rayo desde su privilegiada primera posición y Kimi Raikkonen, tercero en la parrilla, no se ha conformado con seguir a Hamilton. El británico, conservador, no ha forzado, no ha apurado en el vértice, y ha cerrado el trío de cabeza cediendo el paso al aliento del finlandés, que no ha disimulado sus ganas de conseguir su cuarta victoria del año.
Justo detrás, BMW jugaba al juego que acostumbraba Renault la temporada pasada: Salir retrasados, pero adelantar en la salida. La aceleración de los bólidos alemanes ha sido espectacular y Alonso, que ya conoce el potencial de Kubica y Heidfeld, ha intentado tapar huecos, pelear con el segundo y pasearse por los bordes del asfalto a casi 300 km/h para resignarse a la velocidad inicial de sus rivales. Afortunadamente para el asturiano, la tracción no dura siempre. Aún quedaban los reportajes, y la suerte del ganador.
Con Massa dominando vuelta a vuelta por delante y Trulli cerrando la hilera de coches por un accidente en la salida antes de que le relevara Sutil, la carrera ha sido un monótono diálogo entre Alonso y Heidfeld. El único interés en la pista. El asturiano, consciente de que un quinto puesto puede minar sus posibilidades de revalidar el título, se ha enfrascado en seguir la rueda del germano por asfalto, tierra y hierba, aprovechando todos los huecos y deslices de su rival. Pero no obtenido recompensa. Las esperanzas del español parecían diluirse poco a poco, pero el cariz ha cambiado con la vuelta 17. Tiempo de repostar.
Una vez más deciden los repostajes
Un giro más tarde lo ha hecho Raikkonen. También Alonso, y esta vez los números han dejado al de Oviedo por delante del piloto de BMW. Alonso regresaba a los inicios, pero con Hamilton por delante. Desde entonces, McLaren ha aunado fuerzas y tiempos en cada vuelta contra la escudería de Maranello, que seguía mandando en pareja con un duelo personal Massa-Raikkonen. La igualdad era máxima, y sólo dos cosas podían variar el podio: El segundo paso por boxes o un error de cualquiera de los cuatro.
Ha ocurrido lo segundo, y la suerte ha vuelto a acompañar a Fernando Alonso en su carrera centenaria. A falta de 16 vueltas, el ritmo de Hamilton presagiaba un final de carrera con el bicampeón fuera del podio. Entonces la rueda delantera derecha del rookie se ha quebrado, rompiendo todos los pronósticos. Alonso, que repostaba, ha visto su recompensa por el retrovisor: Hamilton adelantaba su entrada en el garaje con la goma totalmente destrozada, y cedía el bronce a su colega de equipo.
Los 14 giros restantes han sido una pesadilla para Hamilton y un camino de tranquilidad para Alonso, que se queda a cinco puntos en la clasificación. Los latigazos del reventón del inglés han dañado la estructura delantera de su monoplaza, y pese a su quinta posición, el líder del Mundial no era ya una amenaza. En la cabeza seguía dominando Massa, que da un golpe de efecto a la tabla con un nuevo doblete, al cesar Raikkonen en su intento de arrebatar el primer puesto a su compañero.
Con la polémica despejada, Hamilton se queda fuera del podio por segunda vez en la temporada, pero líder de una clasificación acechada por las balas rojas de Ferrari. Alonso tendrá que esperar a Italia para reforzar sus posibilidades de convertirse en tricampeón del Mundo.

En la corta especial que terminará de desempatar a los competidores, las pistas y dunas deben saborearse y no descuidarse. Los retos cronométricos ahora son irrisorios y prevalece el placer del resultado. En el centro de la capital, los héroes de la edición 2012 pueden contar con una celebración a la altura de sus emociones.

