Carlos Miquel | 28/05/2006
La calificación más taquicárdica de los últimos años terminó en escándalo. Schumacher tenía el mejor tiempo en Montecarlo a dos minutos del final. Alonso, a sólo unas milésimas, puso su último juego de neumáticos y saltó a la pista con el cuchillo entre los dientes. A la mitad de su vuelta el alemán supo que su rival de Renault le iba a batir. Terminaba la calificación y la única forma que el Kaiser tenía de alcanzar la primera posición era por lo penal. Sacó su peor cara, la del marrullero que se chocó con Villeneuve en 1997 para impedirle ser campeón. O la de aquel que realizó un trompo a propósito en la calificación de Silverstone 2003.
Michael entró al ángulo de La Rascasse más despacio y pisó el pedal a fondo para bloquear el coche. Se coló, abrió la dirección en lugar de cerrarla y llevó su monoplaza al exterior de la curva. No contento con ello, caló su motor y entorpeció así a sus rivales. Los comisarios iniciaron una investigación que terminó con la anulación de todos los tiempos del alemán, que sale desde la última plaza de la parrilla. Fernando consiguió el primer puesto que merecía a las diez y media de la noche. Y cuando ya dormía como un niño.
Pero hasta llegar a ese punto vivimos nueve horas frenéticas. Al terminar la calificación el público comenzó a abuchear al alemán, que mantuvo su versión de que fue un mero incidente de carrera. Por tres veces se lo explicó a los comisarios. Incluso a las nueve y media de la noche decía que se iba a dormir con la conciencia tranquila.
Pero el veredicto de los comisarios Tony Scott Andrews, el español Joaquín Verdegay y Christian Calmes no dejaba lugar a dudas: "Después de conseguir el mejor registro en el primer parcial, el piloto del coche número cinco perdió tiempo en el segundos sector y llegó a la curva 18 a una velocidad algo menor que la de su vuelta más rápida. Apretó entonces con tanta fuerza el acelerador que bloqueó las ruedas y perdió el control del coche momentáneamente hasta recuperarlo para no golpearlas. Tras comparar todos los datos, los comisarios no han encontrado ninguna razón justificable a que frenara de esa forma excesiva e inusual, y después girara a la izquierda. Además, paró deliberadamente su coche en el circuito a sólo unos minutos del final de la sesión cuando tenía en sus manos el tiempo más rápido. Algo que está especificado como infracción grave de pilotaje, según el artículo 116. La decisión es inapelable".
Verdegay ofreció más detalles al respecto: "Hemos tardado tanto en tomar una decisión porque, pese a las evidencias, lo complicado era demostrar la intencionalidad. En eso era más difícil estar de acuerdo".
Así las cosas, Alonso es primero, y a su lado parte Webber. Kimi sale tercero cargado de combustible y es la mayor amenaza para un asturiano que ya no tendrá que cumplir la jocosa broma que le hizo ayer a Briatore: "Si no sancionan a Schumacher, me encadeno a la rueda del coche".
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