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Mela Chércoles | | Estambul - 24/04/2007
Encontrar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio es un mal al que tampoco escapa un gran campeón como es Valentino Rossi. El pasado domingo, tras acabar décimo en el GP de Turquía de MotoGP por la ineficacia del neumático trasero de su Yamaha, el heptacampeón italiano descargó sus iras contra Toni Elías, que le realizó una pasada antológica que él entendió como un adelantamiento sucio y malintencionado. No lo fue ante nuestros ojos, tampoco para los del piloto manresano y lo mismo se puede decir del sentir general del Mundial.
Un colega de la prensa italiana lo reflejó perfectamente al decir: "Cuando él hace algo es todo normal y cuando se lo hacen a él, los demás parecen delincuentes". Y es que el italiano tiene más de un antecedente parecido en su historial, pero nunca pasó nada. Todo quedó en "cosas de las carreras".
Partiendo siempre de la base de que la pasada de Elías fue tan limpia, aunque más cerrada, como la que el mismo Rossi le hizo al estadounidense John Hopkins en la curva de entrada a meta tan sólo unos minutos antes, hay que recordar que El Doctor sí que tiró hace dos temporadas a Marco Melandri en la carrera de Motegi y contribuyó también el año pasado en Le Mans a que Randy De Puniet se desparramara por el suelo. En el caso de su compatriota, Rossi pidió disculpas a Marco en la misma grava de la pista, pero en el del galo nunca reconoció su error y eso es algo que De Puniet lleva grabado a fuego en su interior. Donde no hubo caída, pero sí supuso la acción más comentada de la era moderna de la clase reina fue cuando, en Jerez 2005, utilizó a Sete Gibernau de peralte en la última curva para pasarle, sacando al catalán de la pista y consiguiendo de esa manera su victoria más polémica.
Viendo como actuó Elías en el GP de Turquía, con agresividad, contundencia y limpieza, porque ni siquiera tocó a Valentino, cabe pensar que si Gibernau hubiera hecho lo mismo entonces no hubiera dado pie a lo que sucedió, con el heptacampeón defendiéndose como podía de las acusaciones de juego sucio hechas por el piloto barcelonés y su entorno. A diferencia del piloto ya retirado, Elías era el que sobrepasaba esta vez a Rossi, y en el momento de emparejarse a él vio como el italiano se cerraba contra su Honda, pero no se achicó. Ambos pilotos frenaron muy tarde y, a la hora de entrar a la curva, Toni cruzó su rueda trasera como siempre hacía en ese punto, y eso fue lo que descolocó a su rival.
Las declaraciones posteriores de Rossi, acusándole de no ser el dueño de la pista o pidiéndole que se dedique a otra cosa si es que no sabe controlar la moto, fueron de las más gruesas que se le han escuchado nunca en una pista, pero esta vez sonaron a rabieta. Adelantándole donde lo hizo o unas curvas después, Toni Elías le habría sacado de todos modos los 16 segundos de ventaja con los que llegó a la meta sobre él.

En la corta especial que terminará de desempatar a los competidores, las pistas y dunas deben saborearse y no descuidarse. Los retos cronométricos ahora son irrisorios y prevalece el placer del resultado. En el centro de la capital, los héroes de la edición 2012 pueden contar con una celebración a la altura de sus emociones.

