Artículos de Pedro Martín Pedro Martín | 17/04/2008
Undiano Mallenco salió airoso de su primera final de Copa, el partido más esperado por los jugadores, los aficionados y los árbitros del fútbol español. Pero tuvo que poner los cinco sentidos para aguantar el tipo en un encuentro al que le salieron burbujas desde el primer momento, por los goles tempraneros del Valencia y la lógica reacción del Getafe. A la hora de redactar el acta y notificar diez tarjetas amarillas y una roja, el colegiado navarro se tuvo que dar cuenta de todas las medidas que había adoptado para amarrar el partido.
Su peor trago lo pasó en la segunda mitad de la primera parte. Durante esos minutos amonestó a seis jugadores, a todos justamente menos a Licht, que recibió el castigo por una trampa de Marchena. La fase más caliente del encuentro culminó con la jugada que provocó le pena máxima a favor del Getafe. Moretti y Contra se habían enganchado unos segundos antes (el defensa italiano recibió un golpe en la cara) y luego protagonizaron el penalti. Fue una falta evidente del zaguero del Valencia, pero la decisión de Undiano no fue inmediata (el árbitro estaba al otro lado del área y su asistente Fermín también tenía dudas). El titubeo de ambos movilizó a los jugadores de Getafe y Valencia, pero acabaron acertando.
Undiano tuvo suerte de que se llegara al descanso en ese momento. Los futbolistas se calmaron un poco y el árbitro lo agradeció. Acertó al no señalar un penalti reclamado por el sector valenciano (Tena y Villa forcejearon en el área del Getafe) y al final se vio en la obligación de expulsar a Celestini por una patada a Silva de pura impotencia.
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