Artículos de Juan Cruz Juan Cruz | 27/04/2008
Después del descanso la cámara enfocó un ajo que reposaba sobre el césped. Viniendo de Galicia, la imagen era una premonición. Los coruñeses tenían a favor el ajo, que podría ser el condimento del juego en la segunda parte. El Barça sucumbió ante el efluvio y desapareció del campo, alentado por una desvergüenza que ya dura demasiado tiempo y que no tiene paliativo. La desidia de los jugadores es la desidia del equipo técnico; esta desidia ha ido conduciendo a los futbolistas al cinismo, y a sus directivos a la inacción. Una imagen que me pareció simbólica de esta indiferencia: el descuido del afeitado de Rijkaard. Habitualmente pulcro y educado, el holandés no suele presentar ese aire desaseado y cansado que anoche se le vio en el partido.
En sus labios, mientras hablaba con Eusebio, parecía comentar más el fracaso ajeno que el fracaso propio. Y un último apunte: como apuntaron los comentaristas de la SER, el aire de desenfado con que entró en el campo un suplente habitual, Ezquerro, indica el estado de la moral de este equipo, de un pasotismo casi total. En fin: la derrota de ayer en Riazor es sólo una metáfora de la historia actual del Barça. Esperemos que Manchester, el martes, sea un paréntesis entre tanta desvergüenza.
Imprimir
Enviar
Estadísticas
¿te interesa?

Todo sobre la 31ª Liga ganada por el Real Madrid
España está en la cima de la clasificación de la FIFA. La Comunidad analiza la noticia
Los auténticos Guiñoles llegan a AS.com. Con vídeos exclusivos que no te puedes perder. ¡Entra ya en nuestro especial!