Artículos de U. M. De Zúñiga U. M. De Zúñiga | 05/05/2008
Como siempre que el Real Madrid visita el Reyno de Navarra todo lo que rodeó el partido fue especial. El encuentro comenzó de manera trepidante, tanto en el terreno de juego como en las gradas. Los de Ziganda querían comerse al conjunto blanco, mientras que la afición trataba de empujar a su equipo y meterle presión al Madrid. Osasuna lo intentó y Portillo, que volvió al equipo especialmente motivado por eso de enfrentarse a su ex equipo, estuvo cerca de darle un susto a su buen amigo Casillas. Sin embargo, los goles no llegaban y así se llegó al descanso.
A mitad del segundo tiempo los de Ziganda comenzaron a notar el desgaste físico. Cuando parecía que Osasuna estaba muerto Medina Cantalejo pitaba un penalti a su favor. Ahí estaba Puñal. La grada coreaba el "no podrán parar a Patxi Puñal" y efectivamente Casillas no pudo pararle. El navarro se sacaba la espina porque el único penalti que ha fallado en su carrera se lo paró el meta blanco hace dos años. Mientras, en la grada comenzó el delirio. Pero la alegría duró poco para los rojillos, que vieron cómo en tres minutos el Madrid le daba la vuelta al marcador para ser campeón de Liga. Ya se sabe que la alegría va por barrios. A partir de ahora toca sufrir y confiar en la salvación.
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