Ver su archivo Guillem Balague | 02/12/2007
El día que Baptista le metió cuatro goles al Liverpool se fue con su familia a ver El Rey León. El esfuerzo por adaptarse a su nueva condición (una nueva Liga, veloz para su juego, un equipo que no le necesitaba, una ciudad que puede ser arisca) le hizo sentarse dos horas y media en el espectáculo de moda. No funcionó. Se volvió a Madrid dando por perdida la batalla de la Premier e iniciando otra que también parecía complicada.
Qué hacer con Baptista?, se ha preguntado Schuster varias veces, y nunca le cabía en el once titular ni en algunas convocatorias. Ni siquiera su versatilidad le favorecía. Durante su carrera el fútbol le ha llevado del centro del campo a la delantera, incluso a la banda. Ayer hizo de mediocentro por delante de Diarra y participó en los dos primeros goles blancos. Hizo de Diarra en el primero y de Guti en el segundo. O de Baptista en ambos: ahí tienes un centrocampista, Bernardo.
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