Ver su archivo Hugo Gatti | 11/02/2007
El Madrid ganó porque Bravo se metió prácticamente los dos goles en su propia portería. El primero iba al palo del arquero y nunca puede entrar por ahí, aunque sea Beckham el que la ejecuta. Ese tanto fue fundamental para empatar el partido y para que el Madrid comenzase la remontada psicológica. En el segundo tanto el chileno también tiene mucha culpa, aunque es cierto que Torres centró muy bien. Con estos errores este Madrid gris tiene una semana más de vida.
La Real también se puso por delante por un error garrafal de Casillas. Este fallo lo puede tener cualquier arquero, pero cuando lo hace él, el fallo se acentúa más. El centro se clavaba en el segundo palo y la pelota le hace un extraño en el aire. Iker duda y, cuando va a plantar el pie tras saltar a atajar, lo hace mal y se desequilibra. Sin estos errores el partido hubiera acabado a cero porque la Real es un desastre, pero es que el Madrid no ve puerta. Con esta victoria Capello se salva y, curiosamente, lo consigue gracias a Beckham, al que quiso ejecutar un mes antes. La única esperanza que nos queda a los aficionados es seguir disfrutando con Torres. Un gran descubrimiento que fue el mejor del equipo blanco junto al príncipe inglés. Mejor dicho, fueron los únicos madridistas que se vieron ayer en Anoeta.
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