Artículos de Tomás Guasch Tomás Guasch | 05/07/2008
Un veterano periodista catalán sostuvo hasta ayer que el mejor actor de la escena española había sido Gaspart, cuyas interpretaciones en el Barça superaron la obra de Rodero, Carlos Lemos y el gran Fontseré. Ya no. Laporta los superó a todos y cabalga imparable hacia el Óscar. Ese papelazo crispado y gimoteador (muy inspirado en Núñez) y su racial final por la libertad de Cataluña, Visca Catalunya Lliure!, son puro talento artístico. No existe en la escena mundial un actor como él porque, además, es polivalente: en la red se exhibe una foto suya en Viena junto a dos hinchas españoles y la bandera de España. Un fenómeno.
Conviene tomarse todo esto a broma por Laporta, que es un chiste continuo, por la manipulación nacional-futbolística a su favor de que les hablaba el otro día, y por el papelón de gente de un prestigio profesional como el economista Sala Martín, el hombre de las chaquetas, que sería el presidente de la gestora si ganara la moción y hasta que se convocaran elecciones. "Si eso sucede, el club se paralizará porque yo no tomaré ninguna decisión", repite y repite. ¡Toma democracia y progresismo! Cataluña libre, sí. De farsantes.
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