Artículos de Víctor Fdez. Víctor Fdez. | 24/03/2008
El Sevilla se ha humanizado. Su poder se templó. La fuerza que mostraba en las grandes citas es un tesoro ya añorado. El Sevilla se ha vulgarizado. Rescatar el drama de Puerta para justificar el pinchazo es huir miserablemente de la realidad. El equipo se borró en los días claves, algo que no sucedió en los años exitosos. Contra el Barça fue cobarde; frente al Fenerbahçe, débil y Jiménez quedó desacreditado. Ante el Depor y Atleti, con la Champions en juego, no estuvo a la altura. La suerte no gesta los éxitos. El acierto en la planificación y las decisiones técnicas acercaron la gloria. Al igual que la borrachera de títulos, la creencia de que nada frenaría a la máquina, el desacierto en los fichajes y la apuesta frustrada por Jiménez le han explotado a la entidad en las manos.
Demandar más títulos era exagerado, pero no entraba en los planes que el Sevilla perdiera su poderosa personalidad para convertirse sólo en un grupo de extraordinarios jugadores. Si uno de ellos falla, el invento cae. La plantilla ha perdido valor. Los recambios no sirven. La máquina se paró en seco. Simplemente, las cosas se han hecho mal. Queda una bala en la recámara.
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