Artículos de Jordi Jiménez Jordi Jiménez | 13/03/2008
Lo ocurrido ayer demuestra una vez más hasta qué punto pueden divergir el camino económico del deportivo. Con el Mallorca a cinco puntos de la zona de descenso, sin tener todavía asegurada la permanencia en Primera, el club vendió ayer a un futbolista titular como es Guillermo Pereyra. No parece una decisión razonable desde el punto de vista deportivo porque era de los pocos recuperadores de balones en medio campo; en cambio, económicamente es una operación redonda para la entidad.
Para el futbolista y para el Mallorca era una oferta irrechazable. Para el jugador porque le soluciona su futuro de por vida y para el club también, porque difícilmente recibiría una oferta parecida por un jugador de corte defensivo. Cabe preguntarse por el futuro y por quién hará su trabajo a partir de ahora, puesto que el Guille era el único de corte defensivo en un medio campo en el que apenas hay recuperadores. Ahora están Basinas y Borja Valero, dos buenos peloteros y Gregorio Manzano apelará a Scaloni si quiere más trabajo en el centro del campo.
Sorprende el fútbol de hoy en día en el que se mueve dinero de una forma tan alegre. Ni entiendo según qué fichas se pagan ni entiendo de dónde sale el dinero que manejan algunos clubes como estos rusos. Ni se entiende tampoco que se paguen cifras astronómicas por jugadores de características defensivas, que no marcan goles ni tampoco los dan.
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