Javier Muñoz Mendoza | 05/09/2008
Yo que presumía de que mi club, el Barcelona, lucía en su camiseta una causa benéfica, la de publicitar a Unicef... Me he dado cuenta de lo incauto que soy.
Esta mañana al leer el periódico, y darme cuenta de que el Barça cobra 1,5 millones de euros a Unicef por llevarlo por el mundo, me he preguntado en qué sociedad vivo.
¿Puede permitir una sociedad que organización de tales características como Unicef done esa cantidad de dinero mientras exista gente muriéndose de hambre?
Señor Laporta, me parece una conducta moralmente inaceptable que un club como el Barça, con un presupuesto de 400 millones, que presume de ser más que un club, permita que siga muriendo gente de hambre con el fin de cerrar un presupuesto y, de este modo, satisfacer los caprichos de esos niños consentidos que son sus futbolistas.
Me indigna enormemente saber que el club blaugrana recibe dinero donado para erradicar el hambre, la pobreza y las enfermedades cuando, en realidad, lo malgasta en fichajes caros, caprichos de jugadores, comidas, cenas, celebraciones y cuantiosas comisiones. Señor Laporta, done la publicidad de la camiseta a Unicef.
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