Artículos de Jordi Jiménez Jordi Jiménez | 23/04/2008
Justo cuando más tranquilidad debería tener el mallorquinismo por una situación deportiva tan estable, por la cantidad de jugadores de valor que tiene el equipo, por tener un entrenador con contrato en vigor ( aunque sea con cláusula de salida), un director deportivo que ficha, y en teoría una propiedad estable, resulta que el panorama puede cambiar radicalmente de un día para otro. Si Grande finalmente opta por vender el club, ¿quién lo compraría? ¿puede el grupo de Miguel Contestí u otro afrontar semejante desembolso económico? Si lo compra alguien, y al no ser suficiente con gastar en la compra de las acciones (hay que poner dinero para mantener lo que tienes, porque de lo contrario debilitas el equipo) ¿estaría dispuesto a invertir? Y aún quedan más preguntas. Más dudas en el aire. ¿Qué pasaría si lo compra un tiburón que sólo quiera hacer negocio sin preocuparle todo lo demás?
El fútbol de las sociedades anónimas deportivas está lleno de operaciones especulativas y también de clubes que fueron adquiridos por empresarios que entraron diciendo que invertirían y luego los dejaron en la estacada y en el peor de los casos con descensos. Miremos al Alavés, Albacete, Cádiz, Las Palmas, etc. O cómo acaba el Levante. El mallorquinismo no está tranquilo porque se teme unas rebajas de verano (ojalá que no), ventas masivas de jugadores y vuelta a empezar. No es lo mismo vender a un jugador bien vendido que traspasar a toda la columna vertebral del equipo.
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