Artículos de J. Damián González J. Damián González | 03/01/2008
Gavilán despachó hace un par de temporadas una campaña excepcional en Getafe que le llevó a ganarse a pulso una de las convivencias de Aragonés con la Selección, tras haber triunfado ya con la roja en las inferiores. Fue lógico que Quique le llamase a filas y se lo llevase para Valencia pero el chaval tuvo no sólo feroz competencia (Silva y Vicente, casi nada al aparato) sino que una grave lesión le apartó seis meses. Este año la enorme crisis de identidad valencianista y la apuesta del gordo Soler por el gordo Koeman (dicho sea lo del trazo grueso desde el cariño y sólo como licencia dialéctica irónica) no le ayudaban a recuperar su nivel entre los mejores. Pero ahí estaban Ángel Torres y el Geta para recordarle que en el Coliséum fue feliz y que dos años después lo será de nuevo. El mejor fichaje de invierno, del Geta y quizá de la Liga.
El extremo huyó a tiempo de esa casa de tócame Soler y ayer ya dibujó su primera sonrisa, una vaselina de lujo. Y Laudrup, al que por lo que sea no le gusta Nacho, ya tiene al zurdo que quería y va a disponer ahora de una amplia gama de recursos humanos y tácticos: con Pablito a la derecha y Gavilán a la izquierda pocos equipos abrirán el campo por las bandas como el azulón. Y como el danés ya tiene fútbol de quilates por dentro (Celestini, Casquero, De la Red, Granero, Sousa, Pallardó) a ver si este Geta sí que tiene plantilla para llegar lejos en... los tres torneos. Una pena que Uche se vaya ahora que ha vuelto, pero esas serán ya memorias de África.
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