Artículos de Juan Cruz Juan Cruz | 12/05/2008
Cuando el rey Juan Carlos quiso quitarse de encima al presidente que heredó de Franco, Carlos Arias Navarro, dijo en una revista extranjera: "Es un desastre sin paliativos". El Barça es un desastre sin paliativos. Los aficionados que ayer consolidaron esa opinión creen que la culpa es de Laporta. El desastre que ha traído Laporta al Barça es tan grande que Rijkaard, el entrenador, se ha salvado por la elegancia con la que ha ido abandonando toda esperanza de seguir, y de ganar, mientras que ha ido creciendo el enfado contra Laporta. No marca goles, pero marca pautas, opiniones, y justo cuando comenzó la cuesta abajo riñó a los peñistas, advirtiéndoles de que había una conspiración contra el Barça (es decir, contra él) y que debían estar atentos. Fue entre arrogante y ofensivo, y la gente no se olvida. Ignoro si alguien le soplará a Laporta al oído lo mismo que le dijo el Rey a Arias Navarro.
No me gustó nada la actitud de Samuel Etoo: no debe reprocharle nada a la grada. La grada está empatada con él a demagogia. Le quisieron, pero el camerunés descuidó el cariño; es un mimoso que ahora recibirá lecciones. De humildad.
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