Artículos de Pedro López Pedro López | 07/04/2008
No hay que darle muchas vueltas al partido ante el Deportivo. El gol en el primer minuto condicionó el juego de unos y otros. Al Racing le hundió, a pesar de que quedaban 89 minutos por delante y le cambió los esquemas; todo el trabajo de la semana al traste. Al Depor le dio confianza y alas para jugar como quería. Ahí estuvo la clave del partido: se jugó como querían los gallegos. Metidos atrás, con nueve por detrás del balón y ganando tenía el partido en el bolsillo. Marcelino había pedido paciencia, nada de locuras y prisas. Y ocurrió todo lo contrario. La paciencia duró sólo un minuto, lo que tardó Xisco en marcar.
Nadie va sobrado en la Liga, y menos el Racing. No es lo mismo aguantar al rival, darle el balón y luego, con espacios, salir al contragolpe, que tener que crear, elaborar fútbol. Y eso al Racing, como a la mayoría de los equipos, le cuesta un mundo. La gran clave de este Racing es el buen trabajo defensivo, el que le hace no encajar goles y luego matar al contrario. Ayer fue al revés. Y lo fue porque el gol lo condicionó todo. De la misma forma que el domingo pasado ante el Espanyol, a la contra, marcó en las dos primeras que tuvo, ayer lo hizo el conjunto gallego. Es más fácil destruir que crear. Y además se encontró el equipo que mejor defiende de toda la Liga, junto al Racing. No hay peor cuña que la de la propia madera. En Mestalla será otra historia sino falla el sistema defensivo: el que tiene que jugar y elaborar es el Valencia. Ahí el Racing se mueve como pez en el agua.
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