Artículos de J. Damián González J. Damián González | 17/05/2008
Laudrup escenificó ayer su cantado adiós al Getafe pese a tener otro año de contrato, detalle que aclararía en parte la gran paradoja de por qué en el año del subidón histórico algo no ha encajado en su relación con el presidente y con el sector de mayor peso del vestuario. Porque tan real es lo que dijo Michael ("el listón estaba alto y se superó, logramos ser el equipo de España y del Rey y ahora al Getafe ya lo conoce hasta Beckenbauer"), como que ese mismo sector tiró como hace siempre del equipo (y del entrenador) en los peores momentos. Los podólogos del vestuario ayudaron a que fuera de cine el estilo vistoso del danés pero algunos se sintieron ninguneados en un tramo final que casi acaba como el rosario de la aurora.
Palabras en apariencia elegantes ayer, pero con cargas de profundidad como cuando dijo que su agente Tutumlu atacó a los porteros "como los periodistas"; y lo de la baja de Güiza lleva tirándola casi todo el año. Creo que a Laudrup no le gusta el estilo de gestión de Torres (por cierto clave del éxito), como el vestuario piensa que, desde un punto de vista ortodoxo y de trabajo diario, Laudrup no es ni Quique ni Schuster. Esa es la verdad.
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