Ver su archivo Óscar Megía | 08/04/2007
Escuchando, 45 minutos antes de que empezara el partido, la alineación por la que apostaba Quique, uno no podía evitar sorprenderse. Y mucho. Porque que saltaran de inicio hombres como Curro o Viana entraba en todas las quinielas. Era lógico pensando en el Chelsea. Pero que estuvieran en ese once jugadores como Pallardó o Jorge López, futbolistas condenados a un papel secundario esta temporada, o incluso Butelle, fue la declaración de intenciones de Quique. Anoche, pesaba más la Champions que la Liga. El problema es que esa apuesta tan arriesgada le salió mal y ahora, el Valencia ya es quinto.
Tampoco hay que caer ahora en el ventajismo de decir que Quique se suicidó en San Mam que tenía que haber sacado su mejor once para pelear por la Liga y más tras conocer el pinchazo del Bar o que podía haber puesto a los mejores de inicio y haberles dado descanso después si hubieran resuelto el partido ante un Athletic que, todo sea dicho, es una caricatura de equipo. Pero hay que darle al técnico un margen de confianza porque el Valencia se juega el martes plantarse en las semifinales de la Champions. Si lo consigue, pocos se acordarán de este pinchazo. Así es el fútbol...
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