Ver su archivo Enrique Marín | 15/05/2007
Y ustedes se preguntarán: ¿a qué viene este arrebato de furia de Benítez contra Valdano? La chispa que ha hecho explotar al técnico del Liverpool es reciente, aunque el escape de gas viene de lejos, de ahí el tamaño de la onda expansiva. La guerra empezó en los años en los que Jorge y Rafa coincidieron en el Madrid, cuando una disputa, entre otras, por la titularidad de Sandro le acabó costando el puesto a Benítez. Usted pone una mierda colgada de un palo en medio de Anfield y hay mucha gente dispuesta a decir que es una obra de arte, ha escrito recientemente Valdano. No se engañen, Rafa utiliza lo que él interpreta como una ofensa al Liverpool para cobrarse, y con intereses, sus viejas rencillas con Valdano. Y Benítez le da donde más duele: le acusa de colgarse medallas que no le corresponden y de plagiar su filosofía de otros como Menotti o Panzeri. Casi nada.
Más ofensivo me parece a mí que Valdano predique que para un entrenador es un hándicap no haber sido un jugador de alto nivel. Su tesis de que quien no tuvo talento para jugar no cree lo suficiente en el talento del jugador atenta contra el sentido común, pues es como decir que quien nunca ha toreado no puede apreciar el buen toreo. Puede que sí, que Benítez y Mourinho hayan concentrado toda su vanidad en entrenar y que eso explique el hambre de gloria atrasada de la que escribe Valdano. Ahora bien, siempre serán, y de hecho lo son, mejores entrenadores que grandes ex futbolistas que como entrenadores han quedado retratados. Quizás le faltaba hambre. ¿O quizás es capacidad?
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