Artículos de J. Damián González J. Damián González | 23/04/2008
El Getafe empieza a recuperar hoy las señas de identidad que han marcado su línea de conducta desde que hace cuatro años se mueve como pez en el agua entre los grandes, lo que quiere decir que otra vez cerrará filas ese vestuario que según Torres y los jugadores que llegan, se van, entran y salen cada año es la clave de todo esto junto al encaje en el banquillo de los triunfadores Quique, Schuster y Laudrup. Tiempo habrá cuando se calmen las aguas para hurgar en pequeños (o grandes) detalles alrededor de la final de Copa. Ahí hubo calentones justificados y una derrota que sí abrió facturas porque la del Bayern no, ésa emocionó a España y se quedó en una dulce frustración.
Sostiene el pensador francés Jacques Thibert que "el fútbol es algo más simple que la teoría de Einstein y más complicado que dos y dos son cuatro". No se me ocurre nada mejor para explicar cómo se pasa en 24 horas "de la épica a la fractura". Quienes conocen a Torres dicen que se crece en momentos así y en Ginebra algunos se sentaron ya en el diván. Hay un colchón (cuatro puntos) pero hay un peligro cierto (faltan otros cuatro). El reto final de los podólogos del vestuario.
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