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Jesús Mínguez | 09/09/2010
Fue en las semifinales del Abierto de Australia, el 30 de enero de 2009. Dos guerreros se daban la mano tras cinco sets y cinco horas y 14 minutos que encogieron los corazones. Fernando Verdasco salió de allí vencido, pero en el Top-10. El mundo lo descubrió. Nadal se metió en una final que ganó a Federer y le situó en disposición de completar el Grand Slam. Los dos atletas más brutales del circuito se encierran en el ring de la Arthur Ashe esta madrugada (02:00 horas). El balance es de 10-0 para Rafa, pero la última vez que se cruzaron en rápida fue esa noche. Quien salga vivo del choque de trenes disputará una semifinal del US Open.
Pero para llegar al número uno, Verdasco tuvo que derribar a un coloso, David Ferrer, en un partido jugado al límite: 5-7, 6-7 (8), 6-3, 6-3 y 7-6 (4). El madrileño (8º del mundo) remontó dos sets y un 4-1 en el tie-break del quinto al alicantino, que vuelve al Top-10, en un combate que podía valer una plaza para el Masters. "Me sucedieron cosas que ocurren cuando te arrugas, cuando te cagas", sintetizó Ferrer.
FeVer (fiebre en inglés, así le apodan en NY) no se rindió ante a quien él llama El Ventilador, porque devuelve todo y parece desplazarse sobre raíles. Ferrer fue más, una turbina que exigió arrestos y aliento. Verdasco arriesgó tanto que cometió ¡89! errores no forzados y conectó 73 winners. En 19 partidos a cinco sets, sólo en uno había remontado un 2-0. Ferrer nunca dejó escapar esa ventaja en 20. La recuperación de Verdasco la medirá el peor de los rivales posibles. Nadal fue una pesadilla para Feliciano López, que a pesar de ser agresivo, se llevó un 6-3, 6-4 y 6-4. Rafa sigue sin ceder un set ni un servicio. Y logró su récord de velocidad de saque: 217 km/h (135 mph) superando los 216 de Marsella en 2006. Saltarán chispas.